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05 octubre, 2010

Dicen que tienes veneno en la piel. Y es que estás hecho de plástico fino.

El diario De Telegraaf, el más importante de Holanda, se hacía eco ayer del maravilloso enlace del otro día, el del solomillo comprado en Pau.También lo hizo el más modesto  Diario de Navarra unos días antes. Ya les dije que iba a ser muy popular.

En este prestigioso portal de ciclismo refutan la historia por las fechas, y todos los que le bailan el agua aceptan la explicación. Como hay cierto descontrol con este asunto clave, conviene poner negro sobre blanco, pero ya les aviso que al final del post tendrán que actualizarlo:
  • El día 20 martes el Tour llega a Pau. También López Cerrón con su solomillo adquirido ese mismo día. Cinco ciclistas (ocho según la primera versión, inmediatamente corregida) cenan la carne. Contador pasa un control rutinario por ser líder de la carrera al acabar la etapa y, por tanto, antes de la cena.
  • El día 21 miércoles es de descanso en Pau. Contador pasa un control de sangre por la mañana, come "la puntita" del solomillo que había sobrado y, dos horas después, pasa un control de orina que resulta positivo por clembuterol. Vinokourov también pasa ese control y no da positivo. El solomillo había dado para cinco el día anterior y todavía sobraba, supongo que para dar "la puntilla" en el control.
  • El día 22 es la etapa del Tourmalet, Olalla dice que va al mercado de Pau a comprar solomillo "para recuperar de una etapa tan dura", que tiene que volver a cocinar en el autobús para los ciclistas, visto que los tres días han estado en el mismo hotel que no le dejaba entrar en los fogones. Es decir: el cocinero que presume de variar sus menús da a un determinado ciclista durante tres días solomillo. Visto que el jueves 22 también iba a poner solomillo en el menú, podría haber encargado a López Cerrón que trajese más de España, en vez de adentrarse en esos mohínos y cavernosos mercados franceses que tan mala carne venden, ¿no?
  • El 23 sale publicado en Sport la entrevista al cocinero de autobús.
Tres días seguidos comiendo solomillo. Como en una boda gitana. A todo el mundo le parece normal, igual que pasó por normal, en los primeros compases de este historia lamentable, que se comiese parte del solomillo antes de la etapa del Tourmalet, en contra de las prácticas normales en el ciclismo, donde las proteínas de la carne se tardan en procesar y es mucho mejor hacer una comida de hidratos. Un detalle muy importante es que todavía no se sabe la fecha a la que Contador pasó el control de orina de la tarde. Por lo general, cuando pasa un asunto de estos, se suele decir a la hora en que se tomó la muestra, pero aquí tenemos que manejarnos con "dos horas" (tres según El País, a pesar de que el propio Contador dijo dos) a partir de comer "la puntita". ¿Y por qué es importante esa hora? Por los protocolos de mejora del rendimiento deportivo.

De lo poco que se sabe sobre los valores de Contador -si realmente quieren ser transparentes, que publiquen los datos que dio en esos días en el resto de valores que normalmente se analizan en ese tipo de análisis, en vez de hablarnos de solomillos de Irún- está la famosa tasa de clembuterol, que la UCI ridiculizó en su escueto comunicado forzado por las circunstancias. Poniéndolo con muchos ceros se desvirtua, pero aquí se explica muy divulgativamente lo que significa. También quien está capacitado para detectarlo en esas dosis. Se lo digo porque, como insinuó el Marca hace unos días y el propio Contador confirmó en TeleMadrid, su entorno dice que ha comprado más solomillo en la misma carnicería de los autos y que van a analizarla.

Perdón, pero esa labor corresponde a las autoridades públicas y no a las partes interesadas, porque las autoridades públicas están ante un supuesto caso de engorde de vacuno con clembuterol, que es un delito contra la salud pública (figura del código penal muy popularizada por la Operación Puerto, al contrario que estafa y fraude fiscal). ¡Y eso que estamos hablando de España! Si llega a ser en Francia a lo mejor se hubiese entendido un poco mejor eso de desconfiar de esos gabachos envidiosos, que encima comen fatal y son chauvinistas, pero se ve que su entorno no quiere que haya mucha luz objetiva en estos casos, a pesar de que a ninguna cabe la más mínima duda de que hubiesen contado con una total anuencia con sus tesis por parte gubernamental, a pesar de lo que pueda decir el sector vacuno.

Veremos en que queda esta jaimitada (¿pero no habíamos quedado en que se comió la prueba de su inocencia? ¿hay que fabricar una nueva, dos meses después, un mes después de saber el positivo?) que no aporta nada nuevo a un sector que ha hecho de la trazabilidad de la carne uno de sus emblemas. Quedará en mero combustible para los fans irredentos pero que, dado la chapuza de todo, dejará más dudas. Intentan llenar vanamente el hueco que deja la pregunta ¿cómo llego el clembuterol a la sangre de Contador?, pero la pregunta hace tiempo que se ha desplazado a ¿cómo llegó el plástico a la sangre de Contador?.

La concentración "diez veces superior"  de la que hablaba Seppelt se ha quedado en el artículo del New York Times de hoy en ocho veces la de una persona normal. Sigue siendo una exageración difícilmente explicable incluso con la ingesta del envoltorio al vacio del solomillo viajero. El entorno de Contador -y en este se incluye la corte de periodistas genuflexos españoles- dice sibilinamente que el método para detectar plástico en la sangre del Dr. Segura no es válido, lo cual es rotundamente falso.

El médico publicó su artículo en una revista científica en 2009 ("Urinary di-(2-ethylhexyl)phthalate metabolites in athletes as screening measure for illicit blood doping: a comparison study with patients receiving blood transfusion", en Transfusion ), de acuerdo a los estándares internacionales de la ciencia: revisión por pares y publicación. Es válido bajo cualquier punto de vista, dado que nadie de la comunidad científica lo denunció. Tampoco suele pasar esta última opción. Lo que pasa es que no está todavía homologado por la UCI y la WADA, pero esto es secundario: estos organismos suelen prohibir de manera genérica "cualquier tipo de transfusión" y bastaría con homologar el método de detección de plásticos para que fuese una prueba de dopaje, porque no caduca: lo que implica ya estaba tipicado como dopaje, es sólo una técnica para descubrirlo, no una sustancia que no estuviese incluída, como el famoso Probenecid de 1988. Queda claro que la defensa de Contador tiene pocos visos de prosperar por ese lado, aunque pergueñarán, enfangarán y manipularán como con la bolsa 18 de Valv. (Piti). Viven de ello.

Así pues, les dejo con un nuevo calendario actualizado:
  • Según publica hoy el NYT, la muestra de orina tomada a Contador el 20 de julio en Pau al término de la etapa arrojó un resultado en plásticos en sangre ocho veces superior al de un límite normal. Por la noche come el solomillo. Ojo: primero análisis y después solomillo, según la versión que tantas veces han repetido.
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Roy Sentjens, el ciclista que recientemente ha dado positivo por EPO comprada en Barcelona en una farmacia a pie de calle, y que abandó la Vuelta a consecuencia de esto (si no se lo han oído a De Andrés y Probenecid no se extrañen, estaban glosando a Mosquera), se pronuncia sobre el Komando Solomillo: "Fue positivo antes que yo, pero conmigo la UCI no esperó a la muestra B para hacerlo público. ¿Que si me creo las explicaciones de Contador? No". No le hagan caso: como le han pillado, habla desde la enajenación y la envidia que provoca el deporte español.
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Otro que habla desde la experiencia es Berhardt Köhl: "a lo largo de mi carrera habré pasado unos doscientos controles antidoping, y en cien de ellos tenía droga en mi cuerpo. Me pillaron, pero las otras 99 veces no". Conviene recordar que Ullrich, Basso o Valverde nunca han dado positivo, porque un efecto colateral de todo el caso solomillo es que hay mucha euforia con los controles antidoping, que sólo pillan una mínima parte de lo que sucede. Y cuando lo hacen, se ponen en cuestión o se saca el filete.
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Ciberchat con el jefe de deportes de El País. Es el que permite que Arribas escriba divagaciones, insulte a los que no se contentan con sus explicaciones y construya fábulas, todo bajo el paraguas del único periódico de calidad en España. Destacan las preguntas cuatro y cinco, esta última de un atento lector y activo comentarista de este blog. En las dos respuestas se plantean preguntas, preguntas que en otra época respondían periodistas, esa profesión que muere.
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En Público, ese diario del siglo XX en el que algunos ven una llama que se apagó hace tiempo, mantienen una postura sobre Contador cercana a la del Marca. Vean el titular de hoy -ya lleva un tiempo en ese servicio desinteresado- y las "noticias relacionadas". ¡La izquierda y el nacionalismo, esa extraña pareja!.
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El BBox se salvó en el último momento con un patrocinador de enjundia (Europcar, la multinacional de alquiler de coches) pero el Millram desaparece. Lo de Sentjens y el particular clima existente en Alemania con el ciclismo no favorecen encontrar un patrocinador. Que una empresa de productos alimenticios patrocine un equipo ciclista, tal y como han dejado este deporte centenario en estos años, nunca pareció una idea muy buena.
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Más misterios del Sky. Ficharon a Calzati para tener un francés, y les ha durado un año: ha preferido irse a un equipo regional que seguir con el equipo de la ciencia y la técnica, que tan magrísimos resultados ha conseguido en su primer año.
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¿Qué tienen en común estos tres corredores que, cual caudillos, posan en la foto ante los vítores de las masas? Pues que....a ver....¡ah, sí! Que a partir de mayo de 2006 su vida cambió.
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Siempre tuvo claro que lo suyo era el espectáculo y el show-business.

22 marzo, 2010

Otra vez con la de la sorpresa y el despiste

Todavía con lo de la sorpresa: Arribas juega hoy con eso, desmitiéndolo y al mismo tiempo poniéndolo de titular. Todavía con lo del despiste, esta vez una zapatilla. Y todavía con lo de que no se entrena. La persona que hace una y trina esta serie de lugares comunes y desafortunados lleva oyéndolos una década.

Afortunadamente ha sido otro nuevo gran triunfo de Oscar Freire, nada menos que una Sanremo, el que ha traído a colación esta retahíla de topicazos, y pasado a mejor historia otros lugares comunes como su falta de glamour -la famosa historia de Bartoli y su Ferrari, y Freire y su Corsa- o su mala salud de hierro, pero no se descarta que vuelvan.

De hecho, la Gazzetta de hoy es un buen compendio de todo esto. Primero recupera una historia de Pozzato, que dice que en el año 2000 (el tenía 19 años, el cántabro 23) y en la primera concentración del Mapei le acompañó a comprar una chaqueta porque se había presentado vestido como un "pordiosero" (straccione en el original). El italiano le recomendó una de D&G y al campeón del mundo le pareció que era demasiado cara. Al margen de lo ridículo de la situación, con Pozzato haciendo de guía y confidente a esa edad -algo muy típico del país- lo de la primera concentración del Mapei ya alcanza categoría de leyenda.

El mismo periódico sigue después con Paolini, que dice que a pesar de vivir por la misma zona nunca le ve entrenar, "quizás se entrena en el norte de Suiza...". Es una maldad muy seria, ya que hay que pasar el Gotardo, pero es una maldad que viene de un juzgado por doping, amiguísimo y esclavo de Bettini que, cuando ha tenido dos años para ser jefe de filas (en el Liquigas) no ha hecho nada, y donde más que preguntarse por sus escasas victorias hay que preguntarse como pudo hacer dos veces tercero en Sanremo y un bronce en un Mundial. Sin embargo, en la Gazzetta le dan pábulo porque les viene bien en su intento de crear un personaje "que se esconde".

Y ahí entramos de lleno en otra característica, más imaginada que real, de Óscar Freire. Es una que le encanta a Bicisport, que siempre utiliza la metáfora del conejo y la chistera para explicar los triunfos del cántabro, y que estoy seguro que volverán a utilizar en el número de marzo en las páginas interiores, porque jamás le dedicarán una portada. Más imaginada que real porque en lo que va de año Freire acumula quince días de competición antes de la gran cita de la primavera, y ha hecho el programa clásico de T-A antes de la carrera.

Ahora que están de moda corredores que se tiran seis u ocho meses sin participar en una carrera nos venden con suspicacia muy intencionada que Freire se entrena poco, o directamente que no se entrena. Que me digan a mí cómo se aguantan 300 kms. en bicicleta, en siete horas, si no se ha entrenado. Tampoco hace falta que lo digan: a diferencia de otros corredores, de Freire se sabe donde está, y suele ser compitiendo. En todo caso, Arribas ya acudió raudo y veloz a decir que estaba en un hotel cerca de Imola en los días previos a la carrera.

Más interés tiene la entrevista hecha por Deia en la vigilia de La Primavera, este año más que nunca porque la carrera fue un 20 de marzo. Freire veía que podía ganar, en una sinceridad que también ha demostrado en los Mundiales: los que ha ganado y los que le han hecho perder sus compañeros de selección, algo sobre lo que también se extiende. También habla con soltura de rivales y carreras: de Bettini dice que tantos movimientos y tantos artificios en la Sanremo para ganar una única vez (y porque tenía un esclavo a sus órdenes que le hizo todo, como en su segunda Lieja); clava la carrera de dentro de unas horas ("De llegar al sprint, Boonen y Petacchi son los rivales, son los que están mejor; el Liquigas como bloque, es el que está más fuerte"); y dice con toda la razón que muchas de sus etapas en T-A (nueve, que se dice pronto) las consiguió ante un elenco de sprinters mejores que los del Tour.

Sin embargo, lo importante es esto: "cuando estoy corriendo sé que es mi trabajo, que he dedicado toda mi vida a eso y que tengo que hacerlo bien". Lo que se da por sentado en cualquier profesional en cualquier profesión lo tiene que decir explícitamente, hasta aquí hemos llegado. Fíjense en la foto de hoy: es de procycling, que hace tres años le dedicó un reportaje donde salía a entrenar por Torrelavega y se quedaban estupefactos al ver dónde y cómo llevaba la bomba. Gran notición.

Ahora pongan en los platillos de la balanza las victorias de Freire, por un lado, y su supuesto despiste, falta de entrenamiento, negligencia y despreocupación en el otro. Yo ya no hago esos juegos, porque poco no ha cambiado nada de esto escrito hace tres años. Y no debería cambiar nada, estamos hablando de tópicos que se actualizan. Venga, volvamos a lo de la balanza. ¿Ya lo han hecho? Atención al retirar la ley, se puede desequilibrar por la evidente descompensación. Seguro que todos llegamos a la misma conclusión. Nardello, viejo amigo del español, dijo que habló con el al acabar la T-A y le dijo que estaba bien: apostó 30 euros a su victoria y ha ganado 450 euros. Mientras unos siguen con lo de la sorpresa y el despiste, otros ganan dinero. También tres Mundiales y otras tantas Sanremo.
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Según la Gazzetta, el podio de la Sanremo ha sido el más nobile de los últimos 40 años. Han sumado los seis grandes títulos de Freire más los seis grandes de Boonen y la Sanremo de Petacchi y les sale eso, un título nobiliario.
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Lo había dicho y ha cumplido su palabra. Porque es un hombre que hace de ella un santo y seña (no busquen más: aquí está el chiste), y por eso ha vuelto a competir en la Volta a Cataluña ocho meses después de su última carrera oficial. Se llama Carlos Sastre y el futuro del ciclismo pasa por el. Ocho meses, ocho. Ha quedado en el puesto 75º a 18" del ganador de la crono de 3´6 kms, el alemán Voss.

Este corredor de 24 años prolonga la buena racha del Millram (que también ha colado al joven Nerz de 20 años en cuarta posición) y del ciclocross en general, puesto que también viene de esta disciplina, donde sin llegar a ser un Sagan era de los corredores punteros. Batidos en meta nada menos que Leipheimer y Klöden.
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Uf, el BOE es árido y es lo que es, pero merece la pena leer esto. Como todas las cosas que periódicamente publican relacionadas con el asunto. Esta es un poco diferente, porque en vez de venir del Ministerio de la Presidencia (¡ar! ¡todos firmes!) del que depende la cosa deportiva en este país de pandereta y morcilla, viene del Ministerio de AA.EE.

Hemos hecho un "anejo" a la convención internacional sobre el dopaje en el deporte, concretamente sobre las sustancias de uso terapeútico. Esto es: reconocemos una especificidad española en un convenio internacional ampliamente suscrito. Algo que nos hace diferentes. Eso es lo que significa un "anejo" a una convención. Como no apetece mucho analizarlo in extenso en todo su significado, habrá que hacerlo in intenso: me da vergüenza.