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09 mayo, 2011

Petacchi y Vicioso, ciclistas ejemplares en un deporte que ha cambiado

Otro ciclista enamorado de un loro
Cuando acaba la propaganda, queda la realidad del día a día. En estos días de avalancha previa sobre la excelencias del Giro, del que se insiste mucho en su dureza cuando no tiene ni punto de comparación con las ediciones de los años noventa y del que se insiste sobre la pureza de sus participantes, es difícil parar un momento y reparar en que se disputa en Italia, tradicional tierra de grandes propósitos y escasa resolución.

Verán: el viernes, en la presentación de la carrera, cundió tal caos organizativo que los ciclistas tuvieron que esperar hasta dos horas sentados en el pavimento de la Piazza Castello turinesa hasta que pudo empezar la ceremonia, todo lo empalagosa que se quiera. Quedan serias dudas de que todo fuese algo intencionado por parte de la organización, por eso de "llevar a los ciclistas con la gente", que se dedicó a atosigar a los deportistas, y alguna foto hay de Nibali escapando por la cercana Via Garibaldi. Ya lo intentaron hace unos años con la Sanremo, en un intento de recuperar las históricas punzonature y que se saldó con un tremendo fracaso: no acudieron ni la mitad de los equipos.

El sábado la CRE, que gusta mucho a los organizadores, apenas enseñó la bellísima ciudad de Turín. La salida estaba en Venaria Reale, y había interés en mostrar la costosa rehabilitación de una residencia real que, salvo su famosa galería central, estaba abandonado. Fuentes, empedrado y del resto de la ciudad nada se vio. Los tiempos estuvieron en lo esperado en esta disciplina: el favorito más beneficiado fue Nibali, la sorpresa el Lotto y el Euskaltel fue el último equipo, en sus mismos tiempos y marcas que en 2006, 2007 y 2008, sus últimas participaciones. Hubo mucha, mucha gente en todo el recorrido, más incluso de la que habitualmente se ve en un Mundial: no había ningún espacio vació y en la mayor parte del recorrido se acumulaban hasta cinco filas de espectadores.

La primera maglia rosa fue para Pinotti, un ciclista realmente repudiable que se dedica a insultar a los corredores que son pillados en el antidopaje, pero que militó en el Saunier, donde empezó su evolución como ciclista a una edad ya madurita, de tal manera que el año pasado acabó noveno en la general. Ahora está en el HTC-Columbia, donde Cavendish ha heredado su maillot tras el primer sprint en Parma.

En la etapa más larga de la carrera (244 kms, toda llana y el segundo día: siguen diciendo que este es un Giro muy duro, cuando el año pasado tuvimos la etapa de L´Aquila de 265 kms. y en la segunda semana) sólo hubo un corredor fugado, el Lotto y ex-Gerolsteiner Sebastian Lang. Lo cazaron cuando quisieron, aunque merced a la rara planificación de etapa, su valentía y sus dotes de contrarrelojista -el esfuerzo solitario del ciclismo por excelencia- estuvo 200 kms. escapado, cosa nada frecuente.

El sprint fue para Petacchi, que ya tiene 37 años y se ha estado preparando el Tour de Turquía, una cita de prestigio y donde se midió a rivales de la talla de Cavendish o Farrar, a los que batió ayer. Mentira. Se midió a corredores de cuarta fila -o Greipel, que viene siendo lo mismo- y consiguió ganar un sprint de cuatro. Petacchi tiene edad para estar en la pensión y, desde 2009, el primer zarpazo lo da ante la credibilidad del ciclismo y ante sus rivales, sean quienes sean.

En 2009 ganó los dos primeros sprints del Giro de Italia luciendo el maillot del LPR, un equipo de mala muerte en el que duró un año, más que nada porque la estructura se disolvió envuelta en los escándalos de dopaje de Di Luca y un gregario-camello que llegó a ganar una etapa en el Giro ese año, del que nadie se acuerda. Decir que el LPR se disolvió quizás resulta excesivo: lo que quedó sin sanciones se integró en el Lampre, y allí acabó el ciclista.

Para que no estuviese solo, le ficharon a Bernucci y Hondo, ambos con positivos pasados. El primero no tardó en reincidir, en una investigación en la que también esta implicado Petacchi. Da igual: fue al Tour y ganó otras dos etapas en la primera semana -es su patente en esta vejez fructífera-, ante la bendición de los organizadores, que le permitieron seguir hasta París, donde obtuvo el maillot verde.

Y si lo hacen en Francia, ¿qué no harán en Italia? Pues han dejado salir al equipo de Petacchi, el mismo Lampre que tiene a 16 de sus 25 corredores de 2009 en la investigación de Mantova, además de la mayor parte de sus dirigentes. ¿A que ya no sorprenden tanto lo de los 37 años y ganar a Cavendish? ¿A que ya es difícil mostrar algo de indignación con este ciclismo que proponen los organizadores con su connivencia con los peores ejemplos de este deporte?

Petacchi, agradecido ante estos gestos, quiso dejar bien claro en la rueda de prensa que en su particular mundo sigue considerando como propias las cinco victorias de etapa que perdió por su positivo por Salbutamol en el Giro 2008, de la misma forma que otros famosos dopados cuentan en su mundo de fantasía con cuatro Vueltas, un solomillo traidor o más que un equipo, una familia.



Moreno, Sevilla, Mancebo, Vicioso y S. Pérez: el equipo de Lissavetzky 2007 y momento clave en la lucha contra el dopaje. El médico era Jesús Losa y la razón social estaba en el CSD.
 Hoy se llegaba a Rapallo, la espléndida ciudad ligur donde ya llegó el Giro en 1999 con triunfo de Virenque con el maillot del Polti, tras abrir de piernas a Santi Pérez. Se subía el Bocco y después el pequeño puerto de Santa Madonna delle Grazie, más peligroso por su descenso que por su ascenso, donde hicieron camino Le Mevel y Millar del Garmin, Lastras, Moreno y Vicioso. Con Le Mevel tirando como un poseso para un improbable triunfo del escocés nacido en Malta, la etapa fue para Vicioso cuando y como quiso. El grupo entró a 23", y Millar es el nuevo líder.

Poco antes del Giro, además de cumplir 34 años, había ganado el GP de Larciano. Cuando corría en el Kelme era el típico corredor que servia para lo que fuese o lo que quisiese el médico. Estaba en el Liberty cuando la Operación Puerto. Jamás ha cumplido sanción, como todos los españoles de la Operación Puerto a excepción de Valverde. Ahora gana una etapa en el Giro, en la misma carrera que le birló un triunfo en 2000 para dárselo a B. Conte. Hacía cinco años que no participaba en una carrera de este tipo. Ha aprovechado su primera oportunidad. Cuando das segundas oportunidades, este tipo de corredores la aprovechan a la primera. Sanciones de por vida ya.
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Wouter Weylandt, antiguo gregario de Boonen que este año buscó sus oportunidades fichando por el Leopard -era su única cabeza visible en este Giro-, ha fallecido tras sufrir una terrible caída en los últimos kms. de la etapa de hoy. La cosa ya pintaba mal cuando la organización, antes incluso de que acabase la etapa, decidió que no habría ceremonia de premios: muy mal lo tuvieron que ver los médicos de carrera. Descanse en paz.
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La clásica de Alcobendas se convierte en la Vuelta a Madrid, desapareciendo la carrera del mismo nombre que se disputaba durante el Tour. Toda una metáfora de la capital de España. La crono en la Casa de Campo fue para Castroviejo, mientras que la general final fue para Rui Costa. Rebellin reapareció en competición concluyendo 7º, a 22" del portugués.
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Thomas Voeckler gana los 4 días de Dunkerke, en la que es su ¡octava! victoria de la temporada. La carrera fue muy sencilla: de las cinco etapas, cuatro fueron para el sprinter alemán Marcel Kittel, y la otra para el vencedor final.
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Al pobre italiano que se atrevió a cuestionar el mito de Pantani le han caído insultos de todas partes. Vean qué primitivo y rupestre es este, incluyendo la comparación final. En Italia, lo de santo subito es casi obligatorio. Miren que hasta el alcalde del municipio natal de uno de los mayores símbolos de los efectos del dopaje también interviene. Vamos, como si aquí el alcalde de Chiclana emitiese un bando diciendo que es falso que Rocío Jurado creyese que había una cura al cáncer de páncreas. Por cierto, la foto es impagable.
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Chat con Carlos Arribas, que en el trato indirecto con sus lectores muestra más tacto y menos arrogancia que en sus mefistofélicas crónicas de ciclismo. En todo caso, el pelo de la dehesa se ve en la pregunta 17, que reproduzco íntegramente:

Pregunta: "crucifixión totalitaria", "auto de fe" : expresiones suyas para hablar de la « campaña » mediática contra Contador. Yo utilizo su artículo para mostrar a mis alumnos franceses la formación del delirante consenso español en torno al corredor, un fenómeno de un gran interés cognitivo ¿Es usted un cínico postmoderno y demagogo o cree realmente lo que escribe?

Respuesta: Enseñe también que el mundo es gris, no solo blanco y negro...
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Gómez Peña, de profesión humorista delante del teclado, tiene una ocurrencia lingüística y empieza un artículo así: "El dopaje se creó para evitar el cansancio y, sin embargo, pocos temas son tan cansinos". Exactamente igual que haría un humorista, o un mal periodista seducido por una frase pretendidamente ingeniosa, porque la formulación es falsa. El dopaje al que se refiere se creo para curar enfermedades en pacientes no deportistas, y se aplica al deporte para ganar carreras: que lleguen cansados o no es totalmente irrelevante, lo importante es que sean los más veloces. Lo de la salud es secundario.
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Muere Severiano Ballesteros, cuya historia vital es digna del mejor Hollywood. Sus tempranos éxitos deportivos entroncan con la tradición de aquellos españoles que surgían espontáneamente y no como en una cadena de producción, cuando todo era más bonito y, quizás, más genuino. Por su caracter, su historia, su clase y su personalidad era muy querido en Reino Unido, un país donde el golf es algo más. En el mítico Old Course de St. Andrews, en sus tiendas aledañas, nunca faltaba un cartel con "Seve", a pesar de que sus éxitos habían sido hace 25 años.

Seré un romántico o me conformaré con poco, pero prefiero un deportista como Ballesteros cada 20 o 30 años que la bulimia vivida en España a partir de mitad de los ochenta, cuyos orígenes no escapan a nadie. Como Ballesteros, ninguno, y no lo digo porque se haya muerto.

25 octubre, 2007

El mito del ascenso social

¿Qué se puede esperar de unos jóvenes prometedores en un ambiente próspero? Pues que progresen. Que dentro de unos años estén mejor que ahora, en función de sus propios méritos y habilidades adquiridas. Esa es la teoría en la que se sustenta el mito del ascenso social. Como todos sabemos, la realidad es terca y muchas veces a esos jóvenes les sucede lo contrario. Van hacia atrás.

Fran Ventoso es un nuevo valor cántabro, vinculado desde sus orígenes a Matxín. Este joven director (“pero viejo en sus métodos”, Arribas dixit) promocionó a su pupilo en las mejores carreras del mundo, desde las clásicas del norte al Tour de Francia, pasando por el exotismo de los Emiratos o EE.UU. En esta temporada, apenas finalizada, el corredor de Saunier fue cuarto en Gante y ganó tres etapas seguidas en Castilla-León, con arrebatadores resultados en montaña, para pasmo de propios y extraños. A partir de ahí, el olvido. Estuvo en el Tour, pero como si se hubiese quedado comiendo quesadas en su patria chica. No fue a la Vuelta. Por esas fechas se comunicó que no seguiría en el equipo, sin mayor explicación.

J.A Redondo es un corredor de 22 años, que ya en 2006 fue capaz de entrar segundo en una etapa de montaña de Romandía, tras una exhibición, y andar escapado en la etapa de Calar Alto en la Vuelta (en la imagen). Militaba, respectivamente, en el Liberty y el Astana, aunque es mejor poner consecutivamente. O lógicamente. Este año realizó un Dauphiné in-cre-í-ble militando en el mismo equipo asiático que se papó tres etapas con tres corredores diferentes, y que estuvo en tris de ganar la carrera con Kascheskin. No fue al Tour, pero se le esperaba en la Vuelta. Tras el lío hematológico de las estrellas del equipo, la dirección comunicó –sin especificar más- que su joven estrella era apartado del equipo por un asunto de “normas internas”. A su representante le faltó tiempo para explicar que no era nada de dopaje, en un excusatio non petita de manual. Al paro. A buscarse equipo.

Ambos corredores militaban en equipos ProTour y disputaban lo mejor del calendario. Contaban, además, con prometedores resultados que auguraban un brillante futuro. Bien, pues han acabado en el Andalucía-Caja Sur, un equipo que se puede calificar de regional más que continental, y no por el patrocinador. Un equipo que no corre nada más allá del calendario español, y que este año ha contado con la enorme fortuna de tener a un corredor como Luis Pérez que le ha dado presencia en la Vuelta, incluyendo una victoria de etapa. ¿A que se debe este fascinante ejemplo de que el ascensor social funciona bastantes veces en sentido descendente?

No faltará el racional –el ingenuo, en este mundo del ciclismo- que diga que es por la crisis de patrocinadores, el ambiente enrarecido y Nelson, que todavía sigue hundiendo nuestra flota en Trafalgar. Que hasta Contador, todo un ganador del Tour, ha tenido problemas para encontrar equipo, que las ofertas escasean. Ya. Pero es que hay ejemplos de lo contrario. Corredores como Marcel Seiberg, por poner uno cualquiera, pasan del Millran al T-Mobile, y tienen bastantes menos resultados que los dos protagonistas. “Jo, pero es que es alemán”. Bueno, el T-Mobile fichó a españoles en su tiempo. Que cada uno se pregunte porque ya no lo hace. Y tampoco italianos.

Una y otra vez el aficionado al ciclismo, incluso el más irredento y adorador de Garai, se tiene que tropezar de bruces con la auténtica realidad del ciclismo. Un deporte corrompido por un mal, que no voy a citar, y que está en la base de estos extraños movimientos de mercado. Veremos ahora, pasados a un equipo con menos acceso a recursos, en que se quedan las prometedoras carreras de estos corredores. Siempre puede ser que impulsen hacia arriba un equipo modesto como el Andalucía-Caja Sur. Lo mismo decían este año del Relax-Gam, y salvo la Vuelta a Chiahuahua y dos etapas vergonzosas en País Vasco y Cataluña, poca cosa para tanto gran nombre. Al final, el tiempo pone a cada uno en su sitio. ¿Qué se puede esperar de unos jóvenes prometedores en un ambiente como el del ciclismo actual, del que son responsables los propios ciclistas y no los dirigentes? O que los cacen en un control antidopaje, o que se metan a las listas del paro antes de los treinta años. Al tiempo.
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Entrevista a Contador en El País. Don Desmayos se muestra más seguro que nunca. "Ellos me necesitan (los organizadores) porque voy a ser un joven que va a estar muchos años ahí". Ehhhhhhh, ejem. Cof, cof: esa frase no la puede decir alguien que esté en plena posesión de sus facultades, más bien parece la frase de algún admirador-gurú que le asesore. Tan pronto como salga una nueva figura, estará más caduco que las pasas. Ya parece que se haya olvidado de su compañero -hasta hace seis meses- Basso, que tenía su mismo perfil y que, cuando vuelva al Tour, tendrá 32 años.

Remacha la entrevista con un "por la credibilidad, lo que haga falta". Esta frase entronca directamente con sus frases robóticas durante el pasado Tour, cuando repetía hasta la saciedad que "lo importante es dar espectáculo". Mutatis mutandis, "por el espectáculo, lo que haga falta", y ahí tenemos la puerta abierta a todo tipo de desmanes, con certificado médico de por medio.
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Estas noticias tan ridículas sólo pueden suceder en Italia, un país que atraviesa una crisis monstruosa, propiciando un campo abierto para cualquier tipo de iniciativas indecentes. Concretamente esta, impulsada desde hace muchos años por Bicisport como la necesidad de disponer de un Coverciano a nivel ciclista. Coverciano es el sitio donde se reune la nacional de fútbol en sus concentraciones, una selección que, tras su triunfo en el Mundial de 2006, es lo más parecido a los 12 apóstoles que se ha visto por el país desde los tiempos de la caída de Roma.

Ya se imaginan el ambiente, con Alfredo Martini dando consejos de abuelo cebolleta tras sus gafas strictely eighties, las mujeres-palomas mensajeras aiutando al sempre neccesario riposo (sic) y Bicisport aplaudiendo hasta sangrar las manos, con la excusa perfecta para colar a sus lectors el enésimo reportaje sobre los Mundiales ganados por Italia, con las mismas fotos de siempre.